El régimen de Irán advirtió que romperá el alto al fuego con Israel si continúan los ataques contra los objetivos de Hezbollah en el Líbano; así lo informó el gobierno de Teherán tras confirmarse la muerte de Alí Yusef Harshi, secretario personal del líder terrorista Naim Qasem. Mientras Irán sostiene que el territorio libanés debe estar protegido por la tregua acordada recientemente, Israel ha intensificado su ofensiva bombardeando más de 100 objetivos y destruyendo infraestructuras clave como el puente de Qasmiye. Por su parte, Estados Unidos respalda la postura israelí al negar que el Líbano forme parte del pacto de cese de hostilidades, lo que ha generado una crisis diplomática que pone en riesgo las negociaciones de paz previstas para este sábado en Pakistán.
La operación terrestre israelí busca controlar el sur libanés hasta el río Litani, una zona que representa aproximadamente el 8% del territorio y que Teherán considera vital para mantener el equilibrio regional; según detallaron fuentes militares. El primer ministro Benjamín Netanyahu desestimó las interpretaciones de la mediación paquistaní sobre el alcance de la tregua, ordenando el mayor ataque en cinco semanas de conflicto bajo el argumento de que Hezbollah se ha replegado hacia zonas civiles en Beirut. Esta escalada ha sido calificada por el régimen iraní como una violación «irrazonable» al plan de paz, lo que amenaza con convertir el actual alto al fuego en un breve paréntesis antes de una conflagración regional de mayores dimensiones.
El conflicto busca además fracturar la unidad interna del Líbano mediante ataques en zonas de distintas mayorías religiosas, lo que ha encendido las alarmas sobre intentos de incitar una guerra civil; así lo denunciaron líderes políticos locales. A pesar de las divisiones, diversas fuerzas libanesas coinciden en la urgencia de que el Estado asuma el control total del territorio y desarme a Hezbollah para evitar que el país sea utilizado como campo de batalla ajeno. Con la tregua en estado frágil y las comunicaciones cortadas en el sur del país, la comunidad internacional observa con escepticismo el encuentro en Islamabad, donde el futuro del pacto entre Irán e Israel se decidirá en medio de una lluvia de misiles sobre Beirut.