Luego de rendir protesta ante el Congreso del Estado, la gobernadora interina de Sinaloa, Yeraldine Bonilla Valverde, rompió el silencio con un mensaje de respaldo absoluto hacia Rubén Rocha Moya. A través de sus redes sociales, la nueva mandataria calificó como una «decisión republicana» la licencia permanente solicitada por Rocha en medio del escándalo de narcopolítica que lo vincula con el Cártel de Sinaloa. Bonilla, quien hizo historia al convertirse en la primera mujer en encabezar el Ejecutivo sinaloense, aprovechó su primer pronunciamiento para cerrar filas con su antecesor, manifestándole su respeto y solidaridad ante el proceso judicial que enfrenta.
El relevo institucional ocurre en un clima de alta tensión, mientras agencias estadounidenses mantienen bajo la lupa a la estructura gubernamental de la entidad. Pese al cuestionamiento internacional, la postura de Bonilla Valverde sugiere una línea de continuidad política durante los próximos 30 días, tiempo que durará inicialmente su interinato. Mientras el Congreso define los siguientes pasos jurídicos, la nueva gobernadora enfrenta el reto de proyectar estabilidad en un estado donde la sombra de la delincuencia organizada ha forzado la caída de la máxima autoridad, dejando en claro que, para su administración, la salida de Rocha es un acto de integridad y no una admisión de culpa.