Monerías: Mensajes calientes
En redes sociales y grupos de WhatsApp, los equipos más cercanos al exfiscal César Jáuregui Moreno comenzaron a mover un mensaje por demás sensible, justo cuando el horno no está para bollos.
El mensaje dice “Yo con Jáuregui”, pero el detalle que no pasó desapercibido es el uso de colores y símbolos claramente alusivos a Estados Unidos.
Y ahí es donde el tema deja de ser una simple muestra de respaldo para convertirse en un mensaje político delicado en medio de la crisis interna que atraviesa Chihuahua.
La lectura puede ir por dos vías. Una, que el exfiscal estaría recibiendo o enviando una señal de respaldo del vecino país tras la colaboración que derivó en el desmantelamiento de uno de los mayores narcolaboratorios en la historia reciente de México, aunque el gobierno federal lo niegue.
Contrario incluso a lo dicho por la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, quien aseguró que han sido destruidos más de 2 mil 500 laboratorios clandestinos, aunque nunca precisó dimensiones, producción ni alcance real de esas operaciones.
Pero también puede interpretarse como calentar el horno de más, sabiendo que actualmente existe una crisis política y diplomática interna entre la federación y el gobierno de Maru Campos.
Tampoco es cosa menor si se toma en cuenta que cada paso contra el narcotraficante y gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, señalado así por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, ha venido acompañado de presiones y represalias políticas evidentes contra Chihuahua.
Curiosamente, cuando el señalado fue Genaro García Luna, desde el oficialismo federal no hubo crítica alguna al discurso estadounidense; por el contrario, hasta lo aplaudieron.
Aquí sólo hay dos variantes. O César Jáuregui y su equipo ya decidieron ir con todo en lo que muchos consideran una batalla final, o le están haciendo un flaco favor al exfiscal en el peor momento posible.
Porque aunque buena parte de la ciudadanía ve con buenos ojos el combate frontal al crimen organizado, no es la ciudadanía la que controla los instrumentos reales del poder, sino una pequeña cúpula que al parecer no está muy a favor de ciertos movimientos en Chihuahua.
Y qué interesante observar justamente en estos días lo que ocurrió con el político, legislador y gobernante de Colombia, además narcotraficante, Pablo Escobar, quien doblegó presidentes y congresos enteros para evitar cualquier tipo de extradición. ¿Coincidencia? No lo sabemos. México siempre supera hasta la inteligencia artificial
MB debería definir la capital
Los tiempos electorales son convulsivos y hoy más que nunca no se juega solamente a través de la simpatía de los candidatos, sino realmente a la suma de votos. En la ciudad de Chihuahua, prácticamente cualquiera de los perfiles del PAN podría ganar la alcaldía. La joya de la corona sigue siendo azul y todo indica que así continuará. Pero el punto ya no es sólo ganar, sino medir por cuánto.
Por eso a nivel nacional comienzan a surgir voces que empujan la idea de que sea el propio alcalde Marco Bonilla quien tenga una decisión fuerte sobre quién deberá ser el abanderado panista en 2027 para la capital. Y no se trata de un berrinche ni de un dedazo, sino de una estrategia para definir qué perfil puede aportarle más votos a la elección por la gubernatura.
Porque en el PAN conocen perfectamente la realidad electoral. En Ciudad Juárez el objetivo será conseguir la mayor cantidad de votos posibles en terreno complicado, mientras que en Chihuahua capital la lógica cambia, ver por cuánto más se puede ganar. Y en esa misma ecuación aparecen Delicias, Cuauhtémoc y Parral como municipios clave para construir una ventaja estatal competitiva.
Así lo ven desde el centro del país, donde al dirigente nacional Jorge Romero lo observaron incluso inclinado hacia la posibilidad de impulsar a Daniela Álvarez a una candidatura. Eso generó críticas, pues algunos interpretaron la jugada como una forma de blindarse políticamente. Sin embargo, las voces nacionales que pesan dentro del PAN insisten en una lógica simple, no elegir sólo al que pueda ganar la alcaldía, sino al que más votos pueda sumarle al proyecto estatal en 2027..
Galindo y MORENA vs Cruz
Bastante, pero bastante ruido generó una publicación del panista Ramón Galindo en redes sociales. El mensaje parecía simple, incluso hasta ambiguo para algunos, pero no tardó mucho en convertirse en tema político en Ciudad Juárez. Y curiosamente, los primeros en reaccionar y descifrar el supuesto acertijo ni siquiera fueron los panistas, sino los propios morenistas, quienes de inmediato interpretaron la publicación como una referencia directa al alcalde juarense Cruz Pérez Cuéllar.
La publicación hablaba de alguien que habría traicionado al PAN para irse a Movimiento Ciudadano y posteriormente a Morena, cuestionando incluso si eventualmente podría traicionar también al partido guinda. El mensaje encendió conversaciones porque toca uno de los temas más sensibles dentro de Morena en Chihuahua, la desconfianza interna entre grupos políticos que, aunque hoy conviven bajo las mismas siglas, mantienen heridas y disputas que nunca terminaron de cerrarse.
Pero además hay otro dato que ya se comenta con fuerza en la frontera. Hoy se sabe que es el propio Morena quien ha encabezado una intensa campaña de señalamientos y tinta política en Ciudad Juárez. Y es tan evidente dentro de los propios círculos políticos de la frontera que el origen viene desde Morena, que ni siquiera el equipo cercano al alcalde ha podido recurrir al discurso que normalmente utilizan, culpar al PRIAN, a los neoliberales o a la oposición de guerra sucia.
Lo interesante es que el fuego parece venir desde dentro. Y eso confirma algo que cada vez pesa más rumbo al 2027, que el principal desgaste para Cruz Pérez Cuéllar quizá no vendrá de la oposición, sino de las propias disputas internas dentro de Morena, donde varios grupos ya comenzaron a mover piezas anticipadamente para la sucesión estatal.