En Chihuahua ya comenzó a derrumbarse uno de los principales proyectos políticos que presumía el grupo cercano al alcalde de Juárez, Cruz Pérez Cuéllar. “La Gerencia”, como bautizaron a la estructura encargada de levantar encuestas y afiliar simpatizantes, hoy enfrenta señalamientos internos por una presunta simulación masiva que incluso ya comenzó a comentarse fuera del círculo político de Andy López Beltrán.
Durante meses vendieron la idea de que cientos de personas recorrían colonias con tablets para afiliar chihuahuenses a Morena. La realidad, acusan operadores internos, era muy distinta. El equipo presuntamente se dedicaba a conseguir padrones completos de distintas estructuras, incluyendo listas con personas fallecidas, militantes panistas y ciudadanos ligados a otros partidos políticos. El caso más delicado habría sido la obtención del padrón del SNTE, de donde salieron miles de supuestos “afiliados”.
Detrás de la operación aparece nuevamente el nombre de Jaime Enríquez, exdirector de Vialidad en el sexenio de César Duarte y hoy convertido en uno de los operadores más cercanos al grupo político juarense. Su papel ya comienza a generar ruido no solamente por la estrategia de afiliación, sino porque parte del dinero destinado a fortalecer la estructura política habría terminado concentrado entre personajes cercanos a su círculo.
El problema para el equipo de Cruz Pérez Cuéllar es que la narrativa de crecimiento político comenzó a desmoronarse. Porque mientras presumían músculo electoral y miles de afiliaciones, hoy las acusaciones apuntan a una estructura basada en padrones reciclados, simulación territorial y operadores reciclados del duartismo que volvieron a encontrar espacio dentro del nuevo grupo de poder.
El caminito de los contratos
Primero llegaron al poder. Luego llegaron los contratos. Y después, la misma gente que aparecía cerca del grupo político de Cruz Pérez Cuéllar terminó acumulando adjudicaciones millonarias desde el Municipio de Juárez.
La ruta que muestra la cronología es sencilla de entender. Irvin Ruiz Orozco obtuvo contratos desde 2021, apenas iniciada la administración municipal. Luego aparece KIDA, empresa creada en 2023 por Kenya Garibay, colaboradora de Ruiz. Después, ambos nombres aparecen ligados al equipo de campaña de Alejandro Pérez Cuéllar en 2024. Para 2025, los contratistas ya acompañaban el informe legislativo.
El dato político es venenoso. No se trata de un contrato aislado, ni de una coincidencia suelta. Son varios años, varios montos, varios nombres y una misma ruta de cercanía con el poder. Mientras unos hacían campaña, otros cobraban contratos. O peor todavía, eran los mismos círculos moviéndose entre el presupuesto público y la operación política.
Así que la pregunta queda servida: en Juárez, ¿los contratos se ganan por capacidad o por cercanía?
El PAN municipal… sin rumbo
Dentro del PAN en Chihuahua cada vez son más frecuentes los cuestionamientos hacia la dirigencia municipal encabezada por César Komaba. Han pasado meses desde su nombramiento y todavía hay panistas que no logran entender cuál es realmente el proyecto político que encabeza, cuál fue el plan de trabajo que presentó o qué resultados concretos ha dado desde que asumió el cargo.
La molestia crece porque, mientras otros grupos políticos ya operan estructura, posicionamiento y movilización rumbo al 2027, en el Comité Municipal pareciera no existir una estrategia clara ni una ruta definida. Incluso hacia el evento del próximo sábado existen dudas internas sobre la verdadera capacidad de convocatoria que tendrá el panismo municipal, en medio de una militancia que comienza a exigir resultados y presencia política real.
A eso se suma otro tema que incomoda dentro del propio PAN. Muchos se preguntan cómo puede existir operación política de tiempo completo en un comité municipal, cuando su propio presidente también ocupa el cargo de subsecretario dentro de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal. La percepción entre algunos panistas es simple: pareciera que hoy la mejor chamba dentro del partido es ser empleado del comité, mientras la dirigencia mantiene un perfil prácticamente invisible.
Y es precisamente ahí donde aparece la preocupación de fondo. Porque dentro del PAN estatal y municipal hay militantes de convicción que no están pidiendo discursos ni simulación. Están pidiendo liderazgos visibles, operación política y rumbo rumbo a las próximas elecciones. Hasta ahora, aseguran algunos al interior, nada de eso termina de aparecer.