H. Cd. de Chihuahua.- La diputada local del PRI en Sinaloa, Paola Gárate Valenzuela, exhibió una marcada discrepancia entre el discurso público del gobierno y la realidad de su seguridad, luego de que el pasado miércoles fuera abandonada una corona fúnebre con la leyenda «Fam. Gárate Valenzuela» en la entrada de su casa en la colonia Emiliano Zapata, de Culiacán. Mientras la gobernadora sinaloense, Yeraldine Bonilla, aseguró ante los medios de comunicación que ya se le brindaba un resguardo integral con rondines y escoltas de la Guardia Nacional, el Ejército y la Policía Estatal, la legisladora aclaró que la respuesta oficial que recibió en privado fue muy distinta.
Al ser contactada por las fuerzas federales, se le notificó que el acompañamiento se limitaría estrictamente a sus traslados oficiales o ante situaciones específicas de riesgo, lo que detonó una fuerte crítica de su parte sobre la vulnerabilidad en la que permanece junto a sus seres queridos durante su vida cotidiana.
La corona de flores, localizada minutos después de las 19:00 horas del 10 de junio, desató la movilización de peritos de la Fiscalía General del Estado y fuerzas armadas, en un contexto donde la diputada ha mantenido una postura abiertamente crítica contra los gobiernos de Morena y ha lanzado señalamientos hacia funcionarios locales por presuntos nexos con el crimen organizado. Gárate Valenzuela, quien en octubre de 2025 ya había sufrido el despojo violento de su vehículo a manos de civiles armados, cuestionó la lógica de las medidas preventivas y sentenció que el peligro no desaparece al llegar a su hogar.
Por su parte, el dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, respaldó a la congresista y acusó de omisión a las autoridades federales y estatales al ignorar las peticiones de protección previas al incidente, responsabilizando directamente a la actual administración de cualquier agresión que pudiera sufrir la legisladora o su familia.