Francia aprobó una ley para prohibir a los menores de 15 años abrir nuevas cuentas en redes sociales a partir del 1 de septiembre, convirtiéndose en el primer país de la Unión Europea en aplicar una restricción de este tipo que obligará a las plataformas a validar la edad y cerrar perfiles existentes. Especialistas en salud mental y desarrollo advierten que la sobreexposición digital y el consumo temprano de estas plataformas están directamente vinculados con trastornos emocionales, alteraciones del sueño, ciberacoso, baja autoestima e incluso un incremento en las tasas de suicidio infanto-juvenil.
Ante este panorama, profesionales en la materia recomiendan retrasar el acceso a las redes sociales lo más posible, idealmente hasta los 15 o 16 años, además de establecer un control riguroso y fomentar el diálogo en el entorno familiar sin demonizar la tecnología. Los expertos coinciden en que, si bien las medidas gubernamentales y la regulación a las empresas tecnológicas son necesarias para poner límites, la supervisión activa, la educación digital en casa y la recuperación de espacios de convivencia cara a cara siguen siendo fundamentales para proteger el desarrollo de niños y adolescentes.