Chihuahua, Chih.- Durante mis ultimas editoriales me he permitido expresar la necesidad de tener buenos gobiernos, de la urgencia de dignificar los espacios y los perfiles políticos en nuestro país, de una exigencia social que no puede postergarse más y como el servicio público tienen que ser un compromiso y no un privilegio, la necesidad de respetar y honrar el encargo y no desvirtuarlo.

Durante mucho tiempo hemos escuchado la frase la siguiente: “somos el reflejo de nuestros gobernantes”; quizás sí, quizás no, pero lo que estoy seguro es que no ha predominado en la política de nuestro país la participación de los mejores perfiles, la política no solamente corrompe a las personas; también puede expulsar a quienes quieren hacer las cosas bien, construir con principios en áreas donde los cimientos no están firmes genera gobiernos agrietados y de políticas públicas secas.

Sin embargo, aunque se crea que en su totalidad que en la política todos son iguales si existen excepciones, normalizar la política y los políticos como malo es un error, aun quedan personas que buscan servir por medio de la política.

Hoy en esta columna vengo a reconocer el trabajo no de un político, sino de una persona con un don de servicio, sin importar mis preferencias partidistas, pero si basado en un criterio no solo objetivo sino tangible en resultados les puedo decir que desde la capital del Estado grande de México se ve una forma de gobernar distinta.

Chihuahua capital es el reflejo de centros deportivos, de construcciones en avenidas viales en diferentes zonas de la ciudad, de la inversión en políticas educativas aunque no sea competencia municipal como tal, la reinserción social en centros de desarrollo familiar en las colonias mas necesitadas, en el cuidado del medio ambiente y respeto de los animales, del apoyo a los jóvenes, de un desarrollo económico prospero además de ser ejemplo de las mejores políticas publicas en materia de seguridad.

Hoy en día lo que para Chihuahua capital es común, para otros municipios del país es algo utópico, gobernar sabiendo que se quiere hacer sumado con principios es la mejor herramienta de construcción para el desarrollo de una ciudad.

Tener un buen líder es parte esencial para cumplir con las metas y objetivos, mas aun, cuando en los últimos años hemos visto un desprestigio en la forma de gobernar principalmente en el ámbito federal, pero chihuahua capital es distinto, brilla por si mismo, incluso en adversidad, Chihuahua es el ejemplo de que se pueden hacer las cosas bien, es donde volteas y te das cuenta de que no todos los gobiernos y políticos son iguales.

Porque gobernar no es solamente administrar una ciudad. Gobernar es representar a quienes depositaron su confianza en nosotros. Y cuando eso se hace con principios, resultados y vocación de servicio, la política deja de ser parte del problema y vuelve a convertirse en parte de la solución.

Reconozco que mi ciudad es cada vez mejor pero no sería sin el gran número de funcionarios que día con día entregan su esfuerzo y corazón para servir a su comunidad y dentro de ellas el líder que los guía y que con su ejemplo uno puede reconocer que no todos los políticos son iguales y que si podemos tener un gobierno que nos represente, el alcalde Marco Bonilla nos pone el ejemplo de como si gobernar y sobre todo como representar dignamente a las y los ciudadanos.

 

Por MoneroMx