MORENA y su fuego amigo
La definición de la Coordinación de Defensa de la 4T en Chihuahua no estaba contemplada para llegar hasta diciembre. Morena habría alargado los tiempos para calmar las aguas entre los grupos que disputan la posición; sin embargo, ocurrió lo contrario. Si no hay otro cambio de planes, Chihuahua tendría que quedar definido esta semana o, a más tardar, la siguiente.
El fin de semana la confrontación volvió a subir de tono.
Desde el equipo de Cruz Pérez Cuéllar habría surgido una ofensiva contra Andrea Chávez utilizando señalamientos de la Auditoría Superior de la Federación relacionados con su hermano, Gregorio Chávez por su etapa como delegado de Liconsa.
El asunto no involucra directamente a la senadora y, al interior del Comité Ejecutivo Estatal tienen perfectamente detectado quien genera las guerras sucias al interior del partido para luego pedir la unidad rumbo al 2027, esto obviamente tensa más la relación.
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Simplemente no les cuadran
Hay resultados que simplemente no les están cuadrando a algunos en la carrera por Chihuahua. Y es que, aun tratándose de encuestas pagadas y muchas de ellas impulsadas a través de distintas redes sociales, los números siguen colocando a los mismos perfiles prácticamente en el mismo orden.
En varios de estos ejercicios aparece Marco Bonilla en primer lugar, Andrea Chávez en segundo y Cruz Pérez Cuéllar en tercero. El dato llama la atención precisamente porque no se trata únicamente de mediciones que pudieran considerarse favorables a la senadora, sino de encuestas promovidas desde diferentes frentes y con intereses distintos.
Por eso comienza a resultar difícil ignorar la tendencia. Pueden cambiar quién impulsa la encuesta y la red social donde se publica o la forma en que se promueve en redes sociales, pero el resultado vuelve a repetirse, Bonilla arriba, Andrea después y Cruz en tercer lugar.
Y ahí está precisamente el problema, por más que algunos buscan números diferentes, simplemente las cuentas no les están cuadrando.
Ahora van por las aulas
Al interior de la Universidad Autónoma de Chihuahua comienza a cocinarse una nueva movilización que podría subir considerablemente de tono el conflicto interno. La fecha que se está manejando es el próximo 5 de octubre y, esta vez, la intención sería llevar la protesta directamente a las aulas, con un llamado a paralizar las clases en la máxima casa de estudios.
Lo que llama la atención es que dentro de la propia Universidad ya existen voces que relacionan este movimiento con los mismos intereses que anteriormente buscaron generar presión a través del sindicato universitario. Aquella vía no habría conseguido el efecto esperado y ahora la apuesta sería trasladar la inconformidad hacia los estudiantes para darle mayor dimensión y visibilidad a la protesta.
De concretarse el paro, el escenario sería completamente diferente, porque ya no se trataría únicamente de una movilización sindical o administrativa, sino de afectar directamente la actividad académica. La intención, según las versiones que circulan al interior de la UACH, sería incentivar la participación estudiantil y conseguir que el 5 de octubre las clases sean suspendidas como medida de presión.
Habrá que seguir de cerca quiénes aparecen detrás de la convocatoria y, sobre todo, qué respuesta encuentra entre los propios universitarios. Lo cierto es que la disputa dentro de la UACH amenaza con entrar ahora a las aulas.