El presidente estadounidense, Donald Trump, ha solicitado a su equipo de trabajo un análisis detallado sobre las razones por las cuales Estados Unidos no debería abandonar el T-MEC.
Esta instrucción se interpreta como una nueva medida de proteccionismo económico, alineada con las promesas de su campaña para priorizar la industria nacional y los empleos en su país.
El planteamiento surge en un contexto de crecientes tensiones comerciales y la firme intención del mandatario de impulsar políticas que favorezcan directamente la economía de los Estados Unidos frente a sus socios comerciales.
Esta postura recuerda las acciones de su primer mandato, cuando Trump exigió la renegociación del antiguo TLCAN, vigente desde 1994, bajo el argumento de que perjudicaba a la manufactura estadounidense. Aquel proceso derivó en la creación del actual T-MEC, el cual ya incluía mayores exigencias impuestas por Washington.
La posibilidad de abandonar el tratado actual pone nuevamente en alerta a los mercados y a los sectores productivos de México y Canadá, ante la incertidumbre de una ruptura en el bloque comercial más importante de la región.