Tras días de amenazas donde amagó con regresar a Irán a la «Edad de Piedra», el presidente Donald Trump anunció la suspensión del bombardeo masivo programado para esta noche, tras aceptar un alto al fuego bilateral de 14 semanas. El acuerdo, mediado por el gobierno de Pakistán, está condicionado a la reapertura inmediata y segura del Estrecho de Ormuz por parte del régimen iraní. Trump aseguró que los objetivos militares han sido superados y que existe una base viable de 10 puntos para alcanzar un pacto de paz definitivo que resuelva un conflicto de décadas en el Medio Oriente.

La respuesta de Teherán no se hizo esperar; el Consejo Supremo de Seguridad Nacional confirmó el cese de hostilidades y anunció que las negociaciones formales iniciarán el 10 de abril en Islamabad. El ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, ratificó que el paso por el Estrecho de Ormuz estará permitido bajo control militar iraní durante este periodo de tregua. Este giro diplomático ocurre apenas horas después de que Trump advirtiera en sus redes sociales que «una civilización entera moriría» si el ultimátum no era acatado, manteniendo al mundo en vilo ante la posibilidad de un ataque destructivo a gran escala.

El pliego petitorio de Irán incluye demandas de alto impacto como el levantamiento total de sanciones, el pago de daños de guerra y la retirada de fuerzas estadounidenses de la región. Aunque el tono de Washington pasó del amago bélico a la apertura negociadora, la Casa Blanca subrayó que el periodo de 15 días es una ventana crítica para consumir el acuerdo y evitar el despliegue de la «fuerza destructiva» que ya estaba lista para actuar. Por ahora, la diplomacia gana terreno al «apocalipsis» prometido, trasladando la tensión de los portaaviones a las mesas de diálogo en Pakistán.

Por moneroVB