Morena oficializó la designación de Citlalli Hernández como la nueva presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones, un movimiento estratégico que le otorga el poder de definir las candidaturas para los comicios de 2027. Tras su reciente renuncia a la Secretaría de las Mujeres, Hernández regresa al corazón operativo del partido con la misión de blindar la estructura interna y fortalecer la política de alianzas.
Esta incorporación evidencia la urgencia del oficialismo por consolidar una estructura de mando leal y experimentada que pueda gestionar las cuotas de poder con las fuerzas aliadas del PT y el Partido Verde sin fracturas internas.
El ajuste ocurre bajo la supervisión directa de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien busca neutralizar tensiones en la dirigencia y garantizar la estabilidad del movimiento ante la compleja sucesión que se avecina. Al colocar a una de sus operadoras más fieles en el órgano encargado de las encuestas y designaciones, el Gobierno Federal asegura que la selección de perfiles responda a la disciplina del proyecto nacional y no a intereses regionales dispersos.
Con este movimiento, Citlalli Hernández se convierte en la «llave» que abrirá o cerrará el paso a los aspirantes, reafirmando que el control de Morena sigue centralizado en la cúpula que encabeza la mandataria.