El exprocurador General de la República, Jesús Murillo Karam, fue hospitalizado de urgencia tras sufrir un derrame cerebral que lo mantiene bajo pronóstico reservado en el Hospital Ángeles Pedregal. El exfuncionario de 78 años, quien se encontraba bajo prisión domiciliaria desde 2024, fue trasladado a terapia intensiva para ser sometido a estudios que determinen el daño neurológico sufrido. Este episodio clínico se suma a un historial médico complicado que incluye hipertensión arterial, insuficiencia cerebrovascular y EPOC, condiciones que ya habían sido utilizadas por su defensa para sacarlo de prisión preventiva.
Murillo Karam es recordado por ser el arquitecto de la llamada «Verdad Histórica» sobre el caso Ayotzinapa, versión oficial que fue desmentida por organismos internacionales y familiares de los 43 normalistas desaparecidos. Su detención en agosto de 2022 marcó un hito en la justicia mexicana, al ser acusado de tortura, desaparición forzada y delitos contra la administración de justicia por presuntamente falsificar testimonios y ocultar información clave sobre la noche de Iguala durante el sexenio de Enrique Peña Nieto.
A pesar de su delicado estado de salud, el proceso legal en su contra sigue activo, con una solicitud de condena por parte de la Fiscalía General de la República que alcanza los 82 años de prisión. Mientras permanece bajo estricta vigilancia médica, el caso Ayotzinapa está por cumplir 12 años sin una resolución definitiva, dejando la gestión de Murillo Karam marcada por el estigma de la impunidad y la fabricación de pruebas. Su situación médica actual pone en duda la continuidad de las audiencias presenciales en un proceso que busca desmantelar la estructura de mentiras del 2014.
El desenlace de este cuadro clínico podría alterar el curso de uno de los juicios más emblemáticos de la historia reciente de México. Si bien el exprocurador se encontraba en su domicilio de Lomas de Chapultepec, la gravedad del derrame cerebral plantea un escenario donde la justicia podría verse interrumpida por la incapacidad biológica del acusado. Por ahora, el estado de salud del hombre que alguna vez afirmó estar «cansado» de las preguntas de la prensa es el factor que dictará el ritmo de una investigación que sigue siendo la herida abierta más profunda del sistema judicial mexicano.