El gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, presentó anoche su solicitud de licencia permanente al cargo, desatando una crisis política sin precedentes en la entidad tras las acusaciones de narcopolítica lanzadas por el Departamento de Justicia de Estados Unidos. Ante la urgencia del vacío de poder, el Congreso de Sinaloa convocó a una sesión extraordinaria de emergencia este sábado 2 de mayo a las 9:00 horas, con el objetivo de analizar la salida del mandatario y definir quién asumirá las riendas del estado en medio del escándalo internacional que vincula a la cúpula morenista con el Cártel de Sinaloa.
La caída de Rocha Moya no es el único golpe para el oficialismo en la región, pues Juan de Dios Gámez Mendívil, alcalde de Culiacán, también solicitó licencia temporal para separarse de sus funciones mientras enfrenta las investigaciones en su contra. Ambos funcionarios forman parte de la lista de diez servidores públicos señalados por autoridades estadounidenses por presuntos nexos con el crimen organizado. Con este movimiento, el gobierno sinaloense entra en una etapa de incertidumbre jurídica y política, mientras la presión de las agencias de seguridad extranjeras parece haber forzado el desmantelamiento de la estructura estatal actual.