El juez Brian Cogan dictó un fallo fulminante este 4 de mayo, negando de manera tajante las cinco peticiones legales enviadas por Joaquín «El Chapo» Guzmán desde la prisión de máxima seguridad ADX Florence. Entre las solicitudes del exlíder del Cártel de Sinaloa destacaba su intención de ser extraditado de regreso a México, además de exigir la anulación de su condena y un nuevo juicio bajo el argumento de que su proceso fue injusto y manipulado por la política exterior de Estados Unidos. La respuesta del juez fue lapidaria al señalar que los documentos carecen de sentido y de cualquier fundamento jurídico, cerrando así la puerta a cualquier posibilidad de liberación o traslado.
A través de cartas escritas en inglés, Guzmán Loera intentó impugnar su sentencia alegando irregularidades en su extradición y falta de evidencia para desestimar sus cargos; sin embargo, Cogan desestimó cada punto, confirmando que la cadena perpetua en Colorado es definitiva. Esta resolución ocurre en un contexto de máxima sensibilidad política, mientras otros miembros del clan sinaloense enfrentan procesos de extradición similares. Para «El Chapo», quien asegura llevar tres años esperando una audiencia de apelación, este revés judicial representa el fin de su estrategia legal en territorio estadounidense, manteniéndolo en la estructura carcelaria más inexpugnable del mundo, de donde el juez ha dejado claro que no saldrá.