En el caso específico de Chihuahua, donde se contabilizan más de 5,000 personas desaparecidas, las familias exigen acciones concretas que trasciendan los discursos políticos de ocasión. Entre las demandas urgentes destacan el aumento presupuestal para las instancias de investigación, la apertura de canales de diálogo permanentes para vigilar las políticas públicas y, de manera crucial, el diseño de una Fiscalía Especializada en Personas Desaparecidas en el estado que cuente con la participación activa de las familias. El reclamo es claro: la apertura a la cooperación internacional es necesaria ante una crisis que el gobierno local no ha podido o no ha querido resolver. El cierre de esta jornada de protesta deja una implicación contundente para la sociedad y el sistema político: la desaparición de personas es una falla estructural que nos falta a todos. No se trata de un problema aislado de las víctimas, sino de una tragedia nacional que requiere el esfuerzo conjunto de iglesias, medios de comunicación, iniciativa privada y gobierno. Mientras el Estado continúe priorizando la negación sobre la búsqueda efectiva, el 10 de mayo seguirá siendo una fecha de duelo nacional donde la única cita pendiente de estas madres es el abrazo que la violencia les arrebató.
En el caso específico de Chihuahua, donde se contabilizan más de 5,000 personas desaparecidas, las familias exigen acciones concretas que trasciendan los discursos políticos de ocasión. Entre las demandas urgentes destacan el aumento presupuestal para las instancias de investigación, la apertura de canales de diálogo permanentes para vigilar las políticas públicas y, de manera crucial, el diseño de una Fiscalía Especializada en Personas Desaparecidas en el estado que cuente con la participación activa de las familias. El reclamo es claro: la apertura a la cooperación internacional es necesaria ante una crisis que el gobierno local no ha podido o no ha querido resolver. El cierre de esta jornada de protesta deja una implicación contundente para la sociedad y el sistema político: la desaparición de personas es una falla estructural que nos falta a todos. No se trata de un problema aislado de las víctimas, sino de una tragedia nacional que requiere el esfuerzo conjunto de iglesias, medios de comunicación, iniciativa privada y gobierno. Mientras el Estado continúe priorizando la negación sobre la búsqueda efectiva, el 10 de mayo seguirá siendo una fecha de duelo nacional donde la única cita pendiente de estas madres es el abrazo que la violencia les arrebató.