Chihuahua, , Chih.- El 10 de mayo en México ha dejado de ser una festividad para convertirse en un emblema de resistencia y dolor persistente. Integrantes del Grupo de Madres Buscadoras de Chihuahua se han movilizado nuevamente hacia la capital del país para encabezar la XIV Marcha de la Dignidad Nacional, partiendo del Monumento a la Madre bajo la consigna «No hay nada que festejar». Esta movilización, que suma ya catorce años de constancia, busca visibilizar la tragedia de más de 130,000 familias que, en lugar de celebraciones, enfrentan el vacío de una desaparición y la indolencia de las autoridades que han fallado en su labor de búsqueda.

La crisis humanitaria que atraviesa la nación se evidencia no solo en las cifras escalofriantes de desaparecidos, sino en los 70,000 cuerpos que permanecen sin identificar en los servicios periciales de todo el territorio. La impunidad es el factor común en la mayoría de estos casos, una realidad que ya ha escalado hasta la Asamblea General de las Naciones Unidas.

A pesar de que el Comité contra la Desaparición Forzada ha calificado la situación de extrema gravedad, la respuesta del Estado mexicano ha sido la descalificación y el rechazo de los datos, sumando obstáculos institucionales a una herida que no deja de sangrar.
En el caso específico de Chihuahua, donde se contabilizan más de 5,000 personas desaparecidas, las familias exigen acciones concretas que trasciendan los discursos políticos de ocasión. Entre las demandas urgentes destacan el aumento presupuestal para las instancias de investigación, la apertura de canales de diálogo permanentes para vigilar las políticas públicas y, de manera crucial, el diseño de una Fiscalía Especializada en Personas Desaparecidas en el estado que cuente con la participación activa de las familias. El reclamo es claro: la apertura a la cooperación internacional es necesaria ante una crisis que el gobierno local no ha podido o no ha querido resolver.

El cierre de esta jornada de protesta deja una implicación contundente para la sociedad y el sistema político: la desaparición de personas es una falla estructural que nos falta a todos. No se trata de un problema aislado de las víctimas, sino de una tragedia nacional que requiere el esfuerzo conjunto de iglesias, medios de comunicación, iniciativa privada y gobierno.

Mientras el Estado continúe priorizando la negación sobre la búsqueda efectiva, el 10 de mayo seguirá siendo una fecha de duelo nacional donde la única cita pendiente de estas madres es el abrazo que la violencia les arrebató.

Por moneroVB