El aseguramiento del buque Challenge Procyon en el puerto de Altamira, con 10 millones de litros de diésel ilícito ocultos bajo una declaración de aditivos, marcó el desplome de una estructura criminal que operaba con precisión empresarial. Bajo el mando de Roberto Blanco Cantú, apodado «El Señor de los Buques», esta red no solo evadía impuestos mediante la simulación de importaciones desde Texas, sino que utilizaba empresas fachada como Mefra Fletes para distribuir combustible ilegal en 15 estados del país. El esquema, dirigido desde oficinas de lujo en San Pedro Garza García, reveló una sofisticación técnica que supera por mucho el robo tradicional en ductos, integrando logística de alto nivel y complicidad institucional.

La investigación federal puso al descubierto que el huachicol fiscal prosperó gracias a los «despachos en ausencia» y vacíos regulatorios que permitieron a las embarcaciones descargar cargamentos millonarios en puertos como Manzanillo y Ensenada. Solo en marzo de 2025, las autoridades lograron decomisar 18 millones de litros de combustible, evidenciando una infiltración profunda en las aduanas y administraciones portuarias. La Fiscalía General de la República ha vinculado directamente estas operaciones con el lavado de dinero y el financiamiento de grupos armados como el Cártel de Jalisco Nueva Generación y el Cártel del Golfo, consolidando un motor financiero que alimentaba la violencia en Michoacán y el noreste de México.

La caída de esta red también alcanzó dimensiones internacionales tras la detención en Estados Unidos de Rigoberto Blanco Cantú, hermano del operador principal, quien dirigía un esquema de extorsión aduanal vinculado a la delincuencia organizada. Esta conexión familiar garantizaba el flujo de recursos para ofensivas armadas de los cárteles, utilizando la estructura logística legal como una pantalla de impunidad. La magnitud del caso obligó al gobierno de Claudia Sheinbaum a ejecutar una reestructuración total de las áreas estratégicas de seguridad portuaria, cesando a altos funcionarios implicados en la red de corrupción que facilitó el saqueo energético por vía marítima.
Ante este panorama, la estrategia impulsada por el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, busca blindar los puertos contra la infiltración criminal y endurecer la fiscalización de las operaciones logísticas.

El caso del «Señor de los Buques» representa un punto de inflexión en la lucha contra la narcopolítica y el crimen de cuello blanco en México, al demostrar cómo las redes empresariales se han convertido en el pilar logístico de los cárteles. Mientras las investigaciones contra Mefra Fletes continúan, el desmantelamiento de este imperio marítimo envía un mensaje contundente sobre la vigilancia de las fronteras líquidas del país y la urgencia de erradicar la corrupción en los puntos de entrada nacional.

Por moneroVB