El cónclave encabezado por Ariadna Montiel con los 32 dirigentes estatales dejó claro que Morena entró en etapa de reagrupamiento tras la marcha del pasado sábado en Chihuahua. Dentro del partido reconocen que la movilización para exigir juicio político contra la gobernadora Maru Campos no generó el impacto esperado y terminó exhibiendo desorden interno y operadores jugando por separado.
La reunión tuvo un objetivo puntual. Redefinir estrategia y bajar nuevas directrices rumbo al escenario político que viene en Chihuahua. También comenzar a medir a quienes aspiran a la gubernatura y alcaldías, porque Morena sabe que viene la etapa donde cada grupo intentará demostrar fuerza y estructura rumbo al 2027.
Y ahí vino el mensaje más importante. Bridget Granados es quien lleva la conducción política en el estado y nadie puede brincar esa línea. El sábado varios operadores de medio pelo intentaron asumir funciones y protagonismos que no les correspondían, generando molestia dentro de la propia estructura morenista.
El reclamo azul al gabinete
Dentro del panismo comenzó a crecer un reclamo tras la movilización del pasado sábado en Chihuahua. ¿Dónde estuvieron los famosos operadores priistas que tanto se presumieron dentro del gabinete estatal? La pregunta comenzó a repetirse entre panistas de cepa que observaron cómo varios perfiles vendidos como grandes operadores simplemente desaparecieron durante la contención política de Morena.
Los cuestionamientos fueron directos. ¿Dónde estuvo Gilberto Baeza? ¿Dónde estuvo Enrique Rascón? Para muchos panistas, la conclusión fue simple. A la hora de la presión real, quienes salieron a defender políticamente a la gobernadora Maru Campos fueron los panistas de casa y no los operadores importados que tanto se presumieron en el aparato estatal.
Y ahí comenzaron a aparecer nombres que sí estuvieron en tierra. Alan Falomir, Rafa Loera, Jesús Valenciano y el alcalde Marco Bonilla terminaron reforzando la percepción de que el músculo real del panismo sigue concentrado en la estructura municipal y en los grupos tradicionales del PAN.
La encuesta azul ya genera dudas
Del domingo a la fecha comenzó a crecer dentro del PAN la narrativa de que este viernes ya quedarían definidas las candidaturas a la gubernatura y a varias alcaldías de Chihuahua. Todo tras la marcha de Morena del sábado, donde distintos aspirantes comenzaron a adjudicarse el supuesto fracaso de la movilización guinda y a vender la idea de que ellos fueron quienes lograron contener políticamente el avance morenista.
El problema es que junto con esa versión también comenzó a instalarse otra duda mucho más delicada. Si ya existen definiciones para esta misma semana, entonces la famosa encuesta del PAN podría terminar siendo solamente un trámite. Un ejercicio muy al estilo cuatrotero. Una sola línea y un solo resultado.
Porque si ya hay nombres amarrados, muchos comenzarán a preguntarse si realmente alguna vez hubo intención de consultar a las bases.
Por prudencia, los nombres de quienes supuestamente encabezarán proyectos municipales quedarán bajo reserva hasta el jueves.
Donde sí parece existir acuerdo total es en la gubernatura, pues en prácticamente todos los cónclaves el nombre del alcalde Marco Bonilla aparece como el único perfil perfilado para encabezar el proyecto estatal.