Francia confirmó este miércoles la detección del primer caso de ébola en Europa vinculado directamente con el violento brote que azota a la República Democrática del Congo, el cual ha encendido las alarmas internacionales debido a su agresiva velocidad de expansión. El paciente es un médico de nacionalidad francesa que regresó a la Francia continental tras realizar una misión humanitaria en la zona afectada y fue diagnosticado formalmente a su llegada. El Ministerio de Sanidad galo informó que el profesionista ya fue trasladado bajo estrictos protocolos de seguridad biológica a un hospital de referencia, donde permanece completamente aislado para mitigar cualquier riesgo de contaminación, una situación que el primer ministro Sébastien Lecornu sigue muy de cerca.
De acuerdo con el último balance de la Organización Mundial de la Salud, la epidemia actual registra 1,048 casos confirmados y 267 muertes, cobrando vidas a un ritmo mucho más acelerado que el brote de 2014-2016 al superar las 250 defunciones en apenas un mes. Ante este escenario, el gobierno francés inició una investigación epidemiológica inmediata para identificar a todos los contactos del médico, quienes serán obligados a cumplir un confinamiento domiciliario de 21 días bajo estrecha vigilancia médica. Aunque el Centro Europeo para la Prevención y Control de las Enfermedades sostiene que el riesgo de transmisión secundaria en el continente sigue siendo muy bajo, la aparición de este caso importado obligará a los Estados miembros a activar sus mecanismos de respuesta rápida.