Esta vez no se trató de un simple error comercial que afectara la reputación de una marca de mayonesa por nombrar a la competencia, como aquella confusión entre McCormick y Hellmann’s que quedó grabada en la cultura popular.
Lo ocurrido recientemente en la señal de TV Azteca va mucho más allá de una pifia publicitaria; representa una falla que no debería perdonarse a un comunicador que tiene el privilegio de una tribuna que, aunque la televisión abierta compita con el streaming, sigue llegando a millones de hogares mexicanos.
La molestia generalizada surge luego de que el conductor hiciera comentarios donde, de manera frívola, sugirió que le daban ganas de envenenar a los perros que la gente lleva a los restaurantes, desatando una oleada de críticas en redes sociales.
Por eso, en estos tiempos donde se señala mucho de que ya no se tolera que nadie hable con la verdad o haciendo comentarios reales, sinceros y honestos, hay gente que se quiere justificar en su propia edad para señalar que es por esto que hacen este tipo de expresiones.
Resulta irónico que mientras internet se ha llenado de creadores de contenido, blogueros y tiktokers dedicados a denunciar el maltrato, rescatar animales abandonados y visibilizar las agresiones que sufren en las calles, la televisión tradicional mantenga en el aire discursos que caminan en sentido contrario.
Argumentar que solo se trató de un chiste o de un comentario ingenioso es ignorar el peso de las palabras; aunque las expresiones no envenenen físicamente un trozo de carne, sí amplían el rango de lo que la sociedad considera aceptable.
Cuando la crueldad se normaliza a través del humor, se diluye la gravedad del problema y se termina ofreciendo una justificación a quienes buscan un pretexto para actuar con violencia.
Y no por ser malas personas, pero es ahí donde entra la realidad: si realmente ya no están aptos para estar al frente de un micrófono en esta era, es momento de que se retiren y dejen esos espacios tan importantes a personas que sí tengan responsabilidad de comunicación y palabras adecuadas.
Este tipo de discursos no pueden seguir replicándose en la sociedad, sobre todo en la mente y oídos de los niños y adolescentes que aún forman su criterio y pueden llegar a normalizar que maltratar a un animal, envenenar a un perro o a un gatito, es normal. Por eso, fuera Pedrito Sola y Paty Chapoy de la televisión nacional.