El gobierno de Estados Unidos, a través del alto funcionario Michael Kozak, devolvió al embajador de México, Roberto Lazzeri, las cartas enviadas por la administración mexicana en las que se solicitaba una revisión de las redadas y operativos migratorios realizados por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE). Durante una reunión celebrada en Washington, la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental recomendó al diplomático mexicano canalizar sus preocupaciones sobre la muerte de 18 connacionales bajo custodia o durante dichos operativos exclusivamente mediante notas diplomáticas, calificando la intención de dirigir las acciones del personal estadounidense en su propio territorio como una extralimitación.
Este incidente ocurre en un momento de tensión diplomática, marcado por la reciente advertencia de la presidenta Claudia Sheinbaum sobre el inicio de una estrategia para combatir la impunidad en los casos de migrantes fallecidos, subrayando la defensa de los derechos humanos y la dignidad de los connacionales sin buscar injerencia en las leyes estadounidenses. Por su parte, el embajador Lazzeri, quien previamente se reunió con autoridades del ICE para buscar mecanismos de coordinación y acceso consular, no ha emitido un pronunciamiento oficial sobre la devolución de la correspondencia, mientras analistas y figuras políticas han señalado el hecho como un tropiezo en la conducción de la relación bilateral.