El fiscal general de Chihuahua, César Jáuregui Moreno, reconoció que el periodo vacacional de Semana Santa registró una alta incidencia delictiva, concentrada principalmente en la zona fronteriza y en la ciudad de Chihuahua.
El funcionario atribuyó este repunte a los conflictos internos y pugnas territoriales entre grupos del crimen organizado que operan en la entidad. «Básicamente son los conflictos que tienen los grupos, pero se focalizó mucho en la frontera y aquí», puntualizó Jáuregui, señalando que la violencia ligada a estas estructuras criminales marcó el ritmo de la seguridad durante los días de asueto.
A pesar de que se implementaron estrategias preventivas desde el inicio del operativo vacacional, la magnitud de los eventos violentos obligó a las corporaciones a reforzar la vigilancia en puntos estratégicos.
Jáuregui Moreno admitió que, si bien el plan original contemplaba el resguardo de centros recreativos, la dinámica de los grupos delictivos generó situaciones relevantes que requirieron intervenciones directas de las fuerzas estatales y federales. Esta focalización del delito en las zonas urbanas más pobladas del estado evidencia una persistencia de las hostilidades que no dio tregua durante las festividades religiosas.