El asesinato del periodista Juan David Gámez en Nuevo León provocó la condena inmediata de la UNESCO y la Federación Internacional de Periodistas (IFJ), organismos que instaron a las autoridades mexicanas a garantizar investigaciones a fondo y protección urgente para el gremio. La IFJ denunció que la violencia no es un hecho aislado, pues apenas 48 horas después del atentado contra Gámez, se registró un ataque armado en Oaxaca que dejó herido de gravedad al reportero Óscar Merino Ruiz. Con estos hechos, la comunidad internacional reafirmó que México se mantiene como el país sin conflicto bélico más peligroso para ejercer el periodismo, exigiendo un alto definitivo a la impunidad que rodea estos crímenes.
La violencia contra la prensa ha escalado durante la actual administración federal, sumando ya múltiples víctimas en lo que va del periodo de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo; así lo revelan los datos de la organización Artículo 19. Entre los casos más recientes se encuentran los homicidios de Mauricio Cruz Solís en Michoacán y Carlos Leonardo Ramírez Castro a principios de 2026, además de una lista de siete comunicadores asesinados durante el primer año del sexenio. Desde el año 2000, la cifra de periodistas que han perdido la vida en posible relación con su labor asciende a 176, lo que evidencia una falla estructural en los mecanismos de seguridad del Estado.
Las recientes agresiones en distintos estados del país exponen el peligro cotidiano al que se enfrentan quienes reportan sobre seguridad y temas de interés público; según alertaron los organismos defensores de la libertad de expresión. La UNESCO subrayó la importancia de preservar las voces periodísticas en contextos complejos, advirtiendo que cada ataque sin castigo debilita el derecho a la información de la sociedad. Ante la falta de garantías, el reclamo hacia el Gobierno de México es unánime: se requiere una estrategia de protección que no solo reaccione ante los homicidios, sino que prevenga activamente los ataques en las regiones donde el silencio se impone mediante las balas.