Un estudiante de 13 años desató un tiroteo la mañana de este martes en el Instituto San José, ubicado en Rio Branco, al noreste de Brasil, dejando como saldo dos empleadas muertas y al menos dos personas heridas. El agresor utilizó el arma de fuego de su padrastro para perpetrar el ataque en los pasillos del centro educativo, donde las víctimas fatales, identificadas como Alzenir Pereira y Raquel Sales Feitosa, fueron alcanzadas por los disparos mientras se encontraban cerca del área administrativa. Tras el ataque, el menor se entregó a las autoridades policiales portando cargadores adicionales y municiones.

De acuerdo con los reportes de la Policía Militar, el atacante aprovechó su condición de alumno para ingresar al plantel sin levantar sospechas. El comandante Felipe Russo detalló que los disparos se concentraron en un corredor cercano a la Dirección, hiriendo a un estudiante en la pierna y a otro adulto antes de que el agresor fuera contenido. El padrastro del adolescente fue detenido bajo investigación para determinar su responsabilidad por la omisión en la custodia del arma, mientras que la Policía Civil indaga si otros estudiantes tenían conocimiento previo del plan y colaboraron en su ejecución.

Testigos del incidente relataron escenas de pánico, mencionando que debido a trabajos de remodelación en el edificio, las detonaciones fueron confundidas inicialmente con ruidos de construcción. La rápida intervención de un docente permitió que parte del alumnado buscara refugio en las aulas, evitando que el atacante ingresara a los salones de clase. En la escena del crimen se localizaron múltiples casquillos de bala, confirmando la magnitud del ataque que, según los primeros peritajes, fue dirigido de frente contra las trabajadoras de la institución.

Ante la tragedia, el gobierno regional decretó la suspensión de clases en toda la red estatal por un periodo de tres días y desplegó equipos de apoyo psicológico para asistir a la comunidad educativa. El alcalde de Rio Branco calificó el hecho como una vulneración a la esencia de la escuela como espacio de protección, mientras el debate nacional sobre el control de armas y la seguridad en los planteles se reaviva en Brasil tras este nuevo episodio de violencia escolar que enluta al estado de Acre.

Por moneroVB