El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, partió este martes hacia Beijing para sostener un encuentro clave con su homólogo chino, Xi Jinping, en medio de una crisis energética global y tensiones militares en Medio Oriente. Antes de abordar el Air Force One, el mandatario estadounidense subrayó que el eje central de la reunión será el intercambio comercial, buscando extender la tregua arancelaria alcanzada el año pasado. Sin embargo, el viaje ocurre bajo la sombra del conflicto bélico entre Estados Unidos e Israel contra Irán, una guerra que ha mantenido bloqueado el Estrecho de Ormuz por más de dos meses y que originalmente obligó a posponer esta visita oficial.

A pesar de la parálisis en el transporte de hidrocarburos que afecta directamente a la economía china —principal comprador de crudo iraní—, Trump minimizó la necesidad de mediación por parte de Beijing. «Tenemos a Irán bajo control; vamos a llegar a un acuerdo o serán aniquilados», sentenció el mandatario, descartando solicitar ayuda a Xi para destrabar el conflicto. Esta postura contrasta con la exigencia urgente de China para la reapertura del estrecho, cuya clausura ha reducido drásticamente las reservas mundiales de combustible y ha disparado los costos logísticos a nivel internacional.

La agenda de la cumbre, que se desarrollará entre jueves y viernes, contempla temas espinosos como el suministro de armamento estadounidense a Taiwán y el combate al tráfico de precursores de fentanilo. Trump reconoció que el apoyo a la isla es un punto de fricción constante con el gobierno chino, pero insistió en que la prioridad será consolidar los acuerdos económicos que evitaron un colapso comercial en octubre pasado. El aterrizaje en la capital china está previsto para la noche del miércoles, marcando el regreso de Trump a territorio chino después de ocho años de ausencia.

La visita concluirá con una cena de Estado y un recorrido por el Templo del Cielo, en un intento por suavizar las formas diplomáticas mientras ambas potencias navegan una relación marcada por la interdependencia económica y la rivalidad geopolítica. La comunidad internacional observa con cautela este encuentro, ya que cualquier avance en la tregua comercial o un giro en la postura sobre el conflicto en el Golfo Pérsico definirá el rumbo de la estabilidad financiera y energética para el resto del año 2026.

Por moneroVB