H. Cd. de Chihuahua.- Las fuerzas militares de Estados Unidos lanzaron una segunda jornada consecutiva de bombardeos estratégicos contra territorio iraní, en un contexto donde las negociaciones diplomáticas para frenar una guerra de más de tres meses permanecen estancadas y el precio internacional del petróleo volvió a escalar de forma abrupta. El Comando Central estadounidense (Centcom) confirmó la ejecución de estos ataques adicionales de autodefensa dirigidos hacia múltiples objetivos en el sur de Irán, específicamente en las localidades de Qeshm, Kargan y Sirik, cerca del estratégico Estrecho de Ormuz; ofensiva que el Pentágono describió como una respuesta necesaria ante la agresión continua de Teherán, que en los días previos derribó un helicóptero Apache norteamericano y atacó bases aliadas en Jordania, Kuwait y Baréin.

La retórica bélica subió de tono tras las declaraciones del secretario de Defensa, Pete Hegseth, quien advirtió que la administración estadounidense está dispuesta a negociar con bombas para reforzar su posición diplomática, mientras que el presidente Donald Trump acusó a los negociadores iraníes de hacerles perder el tiempo y sentenció que los golpes militares continuarán con fuerza. Por su parte, el gobierno de Irán calificó las incursiones anteriores como crímenes de guerra al denunciar la destrucción de embalses de agua potable, al tiempo que el jefe de seguridad de su parlamento, Ebrahim Azizi, alertó que el conflicto no se limitará a la región; no obstante, los canales de diálogo no se han cerrado por completo, pues una delegación mediadora de Qatar arribó a Teherán para intentar destrabar un proceso de paz que se mantiene condicionado por las exigencias iraníes de levantar las sanciones económicas y frenar la ofensiva de Israel contra Hezbollah en el Líbano.

Por moneroVB