Oficiales del FBI y el Servicio Secreto revelaron el contenido del manifiesto enviado por Cole Tomas Allen a su familia, un escrito de casi doscientas palabras donde detalla su intención de asesinar al presidente Donald Trump durante la cena de corresponsales. En el documento, Allen se disculpa con sus padres por mentir sobre una supuesta entrevista y con sus estudiantes por ausentarse bajo una «emergencia personal». El atacante justificó sus acciones bajo una retórica de justicia propia, calificando al mandatario con adjetivos denigrantes y afirmando que, como ciudadano estadounidense, no podía permitir que las acciones de sus representantes siguieran «manchando sus manos».

El manifiesto también desglosa de manera perturbadora sus «reglas de enfrentamiento», donde priorizaba como objetivos a los funcionarios de la administración de mayor rango. Allen especificó que utilizaría munición de perdigones para «minimizar víctimas» colaterales, aunque admitió que estaba dispuesto a atravesar a cualquier asistente con tal de llegar a su objetivo principal, argumentando que los invitados eran «cómplices» por asistir al discurso. Respecto a las fuerzas de seguridad, el tirador señaló que el Servicio Secreto solo sería blanco de disparos si resultaba «absolutamente necesario», mientras que para el personal del hotel y la policía local pidió no ser atacados a menos que estos abrieran fuego primero.

La frialdad del escrito ha conmocionado a las autoridades, pues Allen detalla con precisión técnica por qué eligió ciertas armas y su disposición a sufrir lesiones autoinfligidas o morir en el intento. «Si hubiera visto alguna otra forma de llegar tan cerca, la habría tomado», escribió el agresor, confirmando que la planificación del ataque fue meticulosa y orientada exclusivamente a vulnerar el anillo de seguridad presidencial. Tras la detención de Allen y el aseguramiento del rifle descrito en el texto, el FBI analiza si el sujeto actuó solo o si formaba parte de algún grupo radicalizado que hubiera facilitado su llegada al hotel en Washington.

Este hallazgo refuerza la gravedad del incidente que obligó a la evacuación inmediata de Melania Trump y el resto del gabinete, transformando una noche de gala en una escena de crimen federal. El manifiesto se ha convertido en la pieza central de la investigación para determinar el estado mental del tirador y los fallos de inteligencia que permitieron a un civil con intenciones declaradas de magnicidio ingresar a uno de los eventos más custodiados del mundo. Mientras tanto, el Servicio Secreto mantiene bajo resguardo absoluto al presidente Trump, quien tras el susto inicial agradeció la rapidez de los agentes que evitaron que Allen cumpliera con las directrices de su violento plan.

Por moneroVB