H. Cd. de Chihuahua.- Durante una gira de trabajo realizada este fin de semana en Manzanillo, Colima, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, rompió el silencio y respondió de forma directa a las intensas críticas que generó su inasistencia a la ceremonia de inauguración de la Copa Mundial de Futbol de la FIFA, celebrada el pasado jueves en el Estadio Ciudad de México.
El escenario para fijar su postura fue el evento de inicio de obra del Hospital Regional de Especialidades del IMSS, donde la mandataria aprovechó el micrófono para atajar los cuestionamientos que se venían acumulando desde mediados de la semana, explicando finalmente las razones políticas e ideológicas que la llevaron a declinar la invitación al palco de honor del torneo internacional.
Al abordar el tema frente a los asistentes, la titular del Ejecutivo federal restó importancia a los señalamientos de sus detractores al sentenciar que en su administración «no necesitamos codearnos arriba», marcando una línea de distinción respecto al tipo de eventos a los que decide acudir de manera presencial.
Sheinbaum Pardo, quien recordó su formación como física para señalar que en el país «cambió la ecuación» del ejercicio del poder, afirmó que bajo la denominada cuarta transformación las prioridades gubernamentales se concentran en trabajar de cara a las necesidades de la población.
Con esta aclaración extemporánea, la presidenta buscó disipar la controversia desatada desde el jueves, argumentando que la naturaleza de su gestión es gobernar estrictamente «por el pueblo y para el pueblo» en lugar de alinearse con los protocolos de las cúpulas organizadoras.