Tres días de angustia y abandono institucional han convertido la situación de Güero, el gato de apoyo emocional del Campus Uno de la UACH, en una crisis que las autoridades municipales se niegan a resolver. El felino, que ha sido cuidado por más de dos años por personal de Radio Universidad y la Facultad de Odontología, permanece atrapado en un pino a merced del viento y el hambre.
A pesar de los múltiples llamados, la respuesta de las corporaciones locales ha sido nula, dejando en evidencia una falta de capacidad operativa para atender una emergencia de protección animal en el corazón de la capital.
Personal de Bomberos y de Rescate Animal, ambos pertenecientes al Gobierno Municipal, han acudido al sitio únicamente para retirarse argumentando que el riesgo es demasiado alto para intervenir.
Esta postura ha generado una parálisis que mantiene al animal en un estado de desesperación visible, mientras quienes conviven con él diariamente observan con impotencia cómo la autoridad que debería contar con el equipo y la capacitación necesaria, simplemente opta por no actuar. No es falta de reportes, es una carencia absoluta de voluntad técnica para ejecutar una maniobra de rescate en un entorno universitario.
Actualmente, el cansancio y la necesidad de sobrevivir han llevado a Güero a descender por instinto hacia un punto del árbol que ya resulta mucho más accesible para la intervención humana. Sin embargo, para concretar el descenso de forma segura y evitar una caída fatal, se requiere de la asistencia de profesionales con escaleras o equipo de altura, apoyo que el municipio sigue retaceando. La comunidad académica denuncia que, mientras el gato se debilita minuto a minuto, las instancias oficiales se limitan a observar desde el suelo sin ofrecer una solución real al problema.
Se hace un llamado urgente a la ciudadanía para presionar a la autoridad municipal y exigir que cumpla con su responsabilidad de brindar apoyo inmediato para rescatar a Güero. La vida de un animal que cumple una función terapéutica para estudiantes y docentes no puede quedar sujeta al criterio de «riesgo» de quienes están entrenados precisamente para gestionar situaciones de peligro.
Es imperativo que el Gobierno Municipal envíe personal dispuesto a subir y asistir el descenso final de Güero antes de que el agotamiento termine por cobrarle la vida ante la mirada de todos.